MI HISTORIA

Mi nombre es Rosario, más conocida como Rosi. Aunque nací en Madrid, siempre viví en el pueblo, Santa Cruz de la Zarza provincia de Toledo.

Compartiendo ratos con mis hermanas, recuerdo mi infancia en el pueblo bonita y tranquila. Los veranos, a falta de piscina, íbamos a costura. Nos enseñaban a bordar mantelerías y confieso que nunca terminé ninguna labor.
Cuando cumplí 16 años empecé a trabajar en uno de los talleres de costura que había en el pueblo. Tras unos ocho años, trasladaron el taller a Villacañas, otro pueblo de Toledo. Mi jefe me propuso irme allí un tiempo a ayudarle a formar a las costureras y si me apetecía quedarme, estuve cinco o seis meses, pero decidí volver y montar mi propio taller. Pues ahí que estaba yo, con tan solo 23 años montando un taller sin saber ni por dónde empezar. La casa de mi abuela es muy grande y me propuso montarlo allí, así que no perdí la oportunidad y comencé con ganas e ilusión. Lo primero que hice fue comprar las máquinas (con los pocos ahorros que tenía), y todo de segunda mano!
Montado el taller, sólo faltaba buscar que coser así que me puse a buscar trabajo. ¡Lo encontré! Siendo mi primera oportunidad la de hacer muñecos de peluche y al lío. Fueron unos años intensos y complicados, aunque mi pasión por la costura seguía siendo la misma … el papel de ordeno y mando no iba conmigo. Llegué incluso a trabajar 16 horas diarias para poder mantener el taller y pagar a los trabajadores. Recuerdo esta etapa como un gran aprendizaje y experiencia a nivel personal y profesional.
Mi interés por seguir mi pasión hizo que comenzara hacer ropa de niños, y estudié patronaje. Esto me dio la oportunidad de seguir creciendo en el ámbito de la costura y llenar mi ese hueco creativo y curioso que había dentro de mí.
En el 2014 me apetecía un cambio, me cansé de trabajar sola y como había trabajado estrechamente con tiendas de ropa, pensé que estaba preparada para tener la mía. Busqué local, en el que siempre será mi barrio, El Barrio de Las Letras, y fui a parar a la calle San Pedro.
Con un presupuesto bajo, con la ayuda de Pedro, adecentamos lo que pudimos aquello y Quica abrió sus puertas el 23 de octubre de 2014. Hasta ahora ha sido la etapa más bonita de mi vida. También daba clases de costura. Lo mejor de esos años ha sido las personas que he conocido y que ya formaran parte de mi vida para siempre.
En septiembre de 2020, una etapa convulsa de pandemia, recogí todo y volví a mi casa, a mi taller y apostar por la tienda online.
Me gusta la sensación de libertad de no estar atada a un sitio. Quica soy yo y esté donde esté, podré mostrar mi trabajo.
Mis diseños son el fruto de la experiencia y de mi forma de ser, de vivir y de entender lo que la ropa tiene que ser. Cuando me visto, quiero estar cómoda y verme guapa y así es Quica Clothing.
Ahora, me baso en mi experiencia para vivir el presente de la marca y proyectar el futuro. En este momento aprendo cosas nuevas sin parar cada día. Digitalizar Quica Clothing ha sido una decisión que no podría haber tomado sin vuestro apoyo. Gracias a mi familia, amigos y al equipo que estoy creando no paro de disfrutar y el proceso me encanta!