¿Quién anda detrás de Quica Clothing?

Mi primera entrada en el blog

Quiero contaros mi trayectoria!

Me llamo Rosi, para todos los que no me conocéis! Hoy comienzo a escribir el blog con
cariño y emoción. Decidida a comenzar esta aventura, quiero compartir mi pasado para
poder observar el presente y entender la creación de Quica Clothing.

Aunque nací en Madrid, siempre viví en el pueblo, Santa Cruz de la Zarza provincia de
Toledo. Localidad con vistas al valle del tajo y lleno de historia, ya que pasaron
distintas culturas, visigodos, romanos, árabes y cristianos dejando todos sus costumbres,
su arte y su arquitectura.
Los Caños, El Arco de la Villa, La Casa de las Cadenas, situada muy cerca de la iglesia
de San Miguel, donde contemplaba la cúpula de la capilla de la Virgen de los sábados,
decorada con bellas pinturas y catalogada Bien de Interés Cultural.
Compartiendo ratos con mis hermanas, recuerdo mi infancia en el pueblo bonita y
tranquila. Los veranos, a falta de piscina, íbamos a costura. Nos enseñaban a bordar
mantelerías y confieso que nunca terminé ninguna labor.
Mis abuelas, al igual que todas las mujeres de esa las de esa época, cosían y remendaban
la ropa de la familia y me encantaba ver cómo lo hacían. Lo que más me gustaba era
hurgar en su costurero, coger agujas, botones y colgarme el metro al cuello. Ellas me
preparaban un trapo y me entretenía aprendiendo a coser botones.
Cuando fui un poco mayor, pasaba mis ratos visitando a María Jesús, una prima de mi
madre que es modista y la ayudaba a pasar hilos y a hilvanar. Siempre recuerdo aquel
día con especial cariño, al cortar unos hilos, hice un pequeño corte en una blusa! Me
sentí tan pequeña en ese instante me quede tan cortada y con tanto miedo de que me
echara la bronca o no me siguiera enseñando que no dije ni mu. Al día siguiente cuando
volví, vi que lo había arreglado sin decirme nada…María Jesús se hizo más especial en
ese instante.
Cuando cumplí 16 años empecé a trabajar en uno de los talleres de costura que había en
el pueblo. Tuve la jefa más maravillosa que se puede tener, Paca a la que siempre
querré. También conocí a la que siempre, siempre será mi amiga, Misi.
Tras unos ocho años, trasladaron el taller a Villacañas, otro pueblo de Toledo. Mi jefe
me propuso irme allí un tiempo a ayudarle a formar a las costureras y si me apetecía
quedarme, estuve cinco o seis meses, pero decidí volver y montar mi propio taller.
Pues ahí que estaba yo, con tan solo 23 años montando un taller sin saber ni por dónde
empezar. La casa de mi abuela es muy grande y me propuso montarlo allí, así que no
perdí la oportunidad y comencé con ganas e ilusión. Lo primero que hice fue comprar
las máquinas (con los pocos ahorros que tenía), y todo de segunda mano!
Montado el taller, sólo faltaba buscar que coser así que me puse a buscar trabajo. Lo
encontré! Siendo mi primera oportunidad la de hacer muñecos de peluche y al lío!

Contraté a dos chicas y nos pusimos a coser!

Fueron unos años intensos y complicados, aunque mi pasión por la costura seguía
siendo la misma … el papel de ordeno y mando no iba conmigo. Llegué incluso a
trabajar 16 horas diarias para poder mantener el taller y pagar a los trabajadores.
Recuerdo esta etapa como un gran aprendizaje y experiencia a nivel personal y
profesional.
Mi interés por seguir mi pasión hizo que comenzara hacer ropa de niños, y estudié
patronaje. Esto me dio la oportunidad de seguir creciendo en el ámbito de la costura y
llenar mi ese hueco creativo y curioso que había dentro de mí. Encontré nuevos, buenos
y muy divertidos trabajos. En la escuela de patronaje conocí personas maravillosas y
grandes amigas.

Me compré mi casa, con taller incluido y pasaron 10 años….

En el 2014 me apetecía un cambio, me cansé de trabajar sola y como había trabajado
estrechamente con tiendas de ropa, pensé que estaba preparada para tener la mía.
Busqué local, en el que siempre será mi barrio, El Barrio de Las Letras, y fui a parar a la
calle San Pedro.
Con un presupuesto bajo, con la ayuda de Pedro, adecentamos lo que pudimos aquello y
Quica abrió sus puertas el 23 de octubre de 2014. Hasta ahora ha sido la etapa más
bonita de mi vida. También daba clases de costura. Lo mejor de esos años ha sido las
personas que he conocido y que ya formaran parte de mi vida para siempre.
En septiembre de 2020, una etapa convulsa de pandemia, recogí todo y volví a mi casa,
a mi taller y apostar por la tienda online.
Me gusta la sensación de libertad de no estar atada a un sitio. Quica soy yo y esté donde
esté, podré mostrar mi trabajo.
Mis diseños son el fruto de la experiencia y de mi forma de ser, de vivir y de entender lo
que la ropa tiene que ser. Cuando me visto, quiero estar cómoda y verme guapa y así es
Quica Clothing.

Me siento muy feliz digitalizando mi marca y cosiendo en mi taller del pueblo.

Es muy importante para mí crear pensando en vosotras.

Ahora, me baso en mi experiencia para vivir el presente de la marca y proyectar el
futuro. En este momento aprendo cosas nuevas sin parar cada día. Digitalizar Quica
Clothing ha sido una decisión que no podría haber tomado sin vuestro apoyo. Gracias a
mi familia, amigos y al equipo que estoy creando no paro de disfrutar y el proceso me
encanta!

Espero que mi confesión os haya gustado y hayáis podido conocer más sobre mí.

¡OS ESPERO EN MI TIENDA ONLINE!

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